El deseo de ser perfecto en todo momento y circunstancia de la vida  puede derivar en una necesidad de esperar a “ser perfecto” y a posponer el momento actual, dejar de vivir el presente para “vivirlo en el tiempo perfecto”. Es común iniciar un trabajo y quedarnos con el síndrome de hoja en blanco esperando por una musa o un milagro que no siempre llega.

Con la inmediatez con que se vive la vida sumergidos cada vez más en un mundo tecnológico, altamente expuestos a mostrar una imagen “perfecta” de nosotros mismos en redes sociales, hoy día es más común observar cómo nos hemos vuelto presas de una necesidad mayor por ser personas perfectas.

Mostrarnos ante el mundo rodeados de amigos y familia en relaciones perfectas, con trabajos perfectos y vida felices, cuando realmente la realidad dista mucho de nuestras propias mentiras, se ha vuelto un lugar común. ¿Estamos estancados en esta necesidad de perfección?

Muchos nos esforzamos por hacer las cosas a la mayor perfección posible, y hasta vivimos esperando que llegue el tiempo perfecto para empezar un proyecto, para hacer cosas en la vida porque las circunstancias no son las ideales o simplemente porque “no estamos listos”. Este tipo de actitud puede denominarse “estancamiento en el perfeccionismo” o la necesidad de ser perfectos.

Cada vez que creemos que debemos esperar el momento perfecto para poner en práctica algo, manifestamos esta actitud. Incluso postergamos hasta tener el 100% -para estar bien seguros de que estamos preparados- mientras evitamos hacer cualquier cosa que nos dé al menos un 1% de logro y avance.

Un ejemplo bastante conocido: los que esperan al lunes para hacer dieta, porque es el día “ideal”, pero mientras llega ese lunes siguen descuidando su alimentación, ni siquiera se racionan en algo. O los que esperan a la inscripción en el gimnasio y nunca hacen algo de ejercicio cada día, siquiera para ir preparando el cuerpo para jornadas más extenuantes. Hay muchos ejemplos comunes, porque esta actitud de perfeccionismo tiene que ver con procrastinar, que es el hábito de postergar actividades, situaciones o lo que sea indefinidamente, sustituyéndolas por otras cosas irrelevantes o que nos resulten más agradables. Y es que es usual esperar a que todo sea perfecto.

¿Existe la perfección? ¿Realmente es alguien o algo perfecto? Esta es una forma más bien limitante de observar y vivir la vida. El objetivo de la vida en sí misma es progresar, crecer y superarnos. No necesariamente ser perfectos. Así que para vivir, para progresar en nuestros emprendimientos lo que necesitamos es dejar de esperar por el momento perfecto, la situación perfecta o la preparación perfecta. Lo único que se requiere es tener voluntad, decisión y así sea que cada día aportemos un 1% en algo a nuestro emprendimiento –sea de vida o laboral– estemos conscientes de que ese pequeño porcentaje nos acerca al deseado 100%.

Evelyn Navas @ecnaproasesoria en Twitter, Facebook e Instagram.

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