Discurso de aceptación del Dr. Luis Carlos Gallon Borda, Premio de Literatura Colombiana FILCOL 2017

Sra. Embajadora Luz Estela Jara, Directora de Consulares en Cancillería de Colombia; Doctora Marta Jaramillo, Cónsul General de Colombia en Miami; Doctor Manny Rossi, Profesor del Departamento de Lenguas Modernas y Literaturas de la Universidad de Miami; Escritora Pilar Vélez-Zamparelli, Presidenta de Hispanic Heritage Literature Organization / Mi Libro Hispano;

Señores estudiantes de la Universidad de Miami; Distinguidos escritores, poetas, y artistas; amables invitados; Señoras y señores.

Agradezco, primero a Dios, por permitirme estar hoy presente en este homenaje, que agradezco de todo corazón, pronunciando con respeto la hermosa oración de Gandhi:

“Señor, No me dejes caer en la arrogancia si triunfo, ni en la desesperación si fracaso. Si me das algún reconocimiento no me quites la humildad para agradecer a quienes me festejen con corazón sincero.”

Expreso mis profundos agradecimientos a Hispanic Heritage Literature Organization /Milibrohispano.org por haberme otorgado el Premio de la Literatura Colombiana –FILCOL 2017. 

Gracias también a su presidenta, escritora y poeta Pilar Vélez, de quien debo destacar su generoso esfuerzo y sus importantes ejecutorias  de apoyo  al talento de toda una pléyade de destacados escritores, poetas y artistas colombianos que desde esta Babel mágica aportan al mundo hispano de las letras, sus obras y creaciones, bajo la visión de una cosmogonía propia.

Recibo esta distinción como un estímulo para continuar en este satisfactorio,  pero también complejo trabajo de la literatura y la enseñanza.  Me motiva este generoso aplauso a seguir, igualmente, en el peregrino rumbo de la poesía; para mí, la más íntima parte de mi propia existencia.

El servicio a los demás, en la docencia, es la forma más productiva y generosa que nuestra naturaleza puede concebir; más cuando se trata  de capacitar a otro ser humano, para apoyar el logro de sus metas y hacer de esa persona un individuo más próspero y feliz.  Al paso de estos 40 años, y en el balance de mi vida, he buscado cumplir esta filosofía, pero en el final balance hoy llego a concluir que he recibido más de lo que yo he entregado.

A través de la enseñanza se aprende un poco más cada día, al dar a los educandos el conocimiento; y en ocasiones jirones de la propia alma.

Algunos profesores, escritores y especialistas nos preocupamos por entender y tratar con mayor conocimiento la curiosa dinámica, y en ocasiones compleja interacción, del inglés y el español en los Estados Unidos de América; dos diferentes lenguas en vecindad fronteriza en un mismo territorio.

Por tal razón ha llamado poderosamente mi atención un magnifico ensayo del reconocido poeta, académico e hispanista norteamericano, de origen argentino, Luis Alberto Ambroggio en su libro Estados Unidos Hispano quien en forma documentada y laboriosa, al desarrollar el importante tema de la presencia, importancia y vigencia de la hispanidad en la nación americana, desde una amplia diversidad de planos que el autor analiza, también aporta una novedosa  información, a la cual quiero referirme en particular.  Se trata de la forma como el Presidente Thomas Jefferson a lo largo de su vida estableció y mantuvo una estrecha relación con el español.

En efecto, el mencionado escritor identifica a Jefferson como un gran admirador de esta lengua y destaca su participación y empeño en el aprendizaje, la defensa y la promoción de nuestro idioma.

Después de enumerar la histórica importancia del así llamado “Sabio de Monticello”, Ambroggio hace mención del multiculturalismo, la inclusión y el respeto por la diferencia de pensamiento, en el contexto social y político de los Estados Unidos, como principios que Jefferson siempre defendió. Inalienables valores que, conforme lo manifiesta el autor en su ensayo, llevan a que cualquier hispano se identifique fácilmente con el pensamiento de este gran hombre.

He encontrado apropiado mencionar, este valioso trabajo de Ambroggio, por tratarse de un tema muy cercano a la actividad creativa de cualquier escritor hispano en este gran  país, que amablemente nos acoge.

Me permito resumir algunas palabras del escritor cuando, en su documentado trabajo, hace referencia a la forma como Jefferson alentaba a familiares y amigos a aprender la lengua de Cervantes; idioma que además del francés y otros idiomas, él mismo hablaba.

En sus conversaciones con sus jóvenes hijas con frecuencia les recomendaba avanzar en el conocimiento de esta lengua,  y leer El Quijote.  En una carta dirigida a su sobrino Peter Carr lo entusiasmaba a estudiar la lengua española, si pretendía incursionar en la vida pública.  Argumentaba que en este idioma se ha escrito buena parte de la historia antigua del país y su aprendizaje le podría ser muy útil como político frente a sus competidores. Consideraba además muy provechoso estudiar y conocer este idioma para fomentar las futuras relaciones de los Estados Unidos con España y los nuevos países hispanos, los cuales al paso del tiempo, reflexionaba, habrán de cobrar un importante protagonismo internacional.

He ahí reflejada en estas palabras la profética proyección de su pensamiento; fruto de una genial intuición política.

La historia le ha dado la razón a este gran estadista; su talento visionario logró contextualizar y percibir con antelación el importante valor cultural y geoestratégico que el español tiene hoy en día en el trato de las dos culturas, y muy especialmente en las relaciones de los Estados Unidos con el entorno hispano.

Las circunstancias  anotadas hacen a los hispanos  deudores de la gratitud, la admiración y el reconocimiento que a Jefferson le debemos.

Me permito mencionar algunos datos que nos ayudan a evaluar y reconocer, con mayor claridad, la importancia de nuestra lengua como idioma universal en el mundo contemporáneo.  El español en los Estados Unidos alcanza hoy en día una cifra muy próxima a los 50 millones de hablantes;  y es de anotar cómo atrae cada vez más a un mayor número de personas y estudiantes que sienten la necesidad de comunicarse en otro idioma diferente al inglés.

Se calcula que para el año 2050 esta proyección se acerque a los 132 millones, convirtiendo a esta nación en el país con el mayor número de hispanoparlantes estadounidenses en el mundo.

A nivel internacional nuestro idioma también goza de gran preponderancia al ocupar el segundo lugar como idioma en las comunicaciones internacionales, después del inglés, y colocarse como la tercera lengua más hablada, después del chino mandarín (cerca de 460 millones de hispanohablantes, residentes en 25 países en el mundo).

El español es ya la tercera lengua con el mayor número de usuarios en Internet, (170 millones).

Nuestra comunidad, en los Estados Unidos, tiene razones más que suficientes para sentirse orgullosa de nuestra historia y cultura para continuar aportando al progreso de la nación con el fruto del trabajo y la entrega que cada hispano cumple con denodado esfuerzo.

Quisiera resaltar como la organización Mi Libro Hispano, liderada por su dinámica y laboriosa presidenta, está desarrollando una importante misión al motivar a las nuevas generaciones en el mundo de la hispanidad a establecer el hábito de la buena lectura, y la práctica de los principios y valores, alejados tantas veces de la realidad actual de nuestros jóvenes.  Quizás si nos sensibilizáramos más, hasta tocar las fibras del alma, pudiésemos lograr que los unos a los otros nos diéramos un trato más amable para contribuir así a elevar el umbral de nuestra consciencia y solidaridad, a fin de establecer un fuerte compromiso con el propósito de defender la vida y preservar el medio ambiente, en este único hogar que tenemos para vivir; el planeta.

Nuevamente reitero mis agradecimientos por este reconocimiento, de trascendental importancia en mi vida personal, que hoy recibo con inmensa alegría.

Luis Carlos Fallon

Miami 28 enero de 2018  

Abogado y escritor colombiano, fue catedrático en la U. Nacional de Colombia, y profesor invitado por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Tamkang, en ROC.  Ha escrito varios libros de poesía y ensayo literario, entre ellos: Canto Interior, Mientras Mueren las Horas, Los Días Olvidados, Tres Ensayistas Colombianos  y Perspectivas económicas y políticas de América Latina hacia el Siglo XXI.

Actualmente es profesor de la Universidad de Miami en diversos cursos de composición y lengua española, y se encuentra ultimando los detalles para la publicación de un nuevo ensayo poético.