“No es posible atravesar una cerca de alambre de púas sin lacerarse”.

La relación de una escritora con su madre no permite términos medios. Aquí transcribo la diatriba matinal; y de qué sirvió estudiar Cine en Cuba si no está trabajando en Hollywood, haciendo películas – fue hace diez años, madre, fue por un par de semanas, un viaje especialmente creativo y (en voz baja, etílico). Y el viaje a México, para ¿hacer qué? Era un Encuentro de Escritoras, madre, iniciamos la antología Cuentos del Poder, junto a una autora mexicana, y ya vamos para la segunda edición, lanzada en la FIL de Guadalajara. Y ¿Estados Unidos?, de qué sirvió sino se quedó a vivir allá, para qué volvió, a trabajar en qué, a ¿escribir?, hay que empezar a buscar empleo en otros oficios. En el periódico hay vacantes para secretaria, eso sí, ni se le ocurra enviar la hoja de vida adjuntando todos los estudios y la Maestría en España, de donde llegó embarazada.- Y con un libro má, no olvides el Retrato de un amante holandés, seleccionado en la Colección Generación del Bicentenario 2010, segunda edición en Caza de libros y edición en Audiolibro en El libro Total. Y acaso esa novela ha servido para algo, acaso la están llamando de alguna editorial importante como Planeta, por ejemplo. – No es una carrera fácil, madre, de hecho, es un oficio…

Me alivia pensar que salvo raras excepciones, toda escritora de respeto, debe estar rodeada de un entorno abusivo. Quizá se trata del contraste. De esa doble vida que llevo desde que tengo memoria. Desde que fingía para no pasarme de lista. El conocimiento era un valor para mantener a distancia. En la escuela no era un atributo ser reconocida como una lectora voraz y podría ser usado como un factor de burla o de amenaza.

En algún punto una escritora entiende que no puede aspirar a una vida normal. De allí deviene una fase en la que la escritora comienza a exponerse, no es posible atravesar una cerca de alambre de púas sin lacerarse.

A quién se le ocurre renunciar a una universidad luego de diez años. – No renuncié madre. Me abstuve. No era feliz.

He debido acostumbrarme a escribir en un espacio portátil. Con un hijo de cinco años y sus primos corriendo por la casa, escribir es todo un desafío. Anoto mis apuntes. Porque el acto de escribir también encierra un proceso místico, de silencio y de soledad.  El tiempo es un factor que se satisface en jugar en mi contra.  Aquí el capital espiritual es una ganancia que no tiene dividendos a menos que fundes una religión y te conviertas en su pastora. El oficio de cultivar el arte y la belleza de su existencia es una afrenta social. Escribo en los intersticios. El tiempo laboral lo agoto en la docencia y en la gestación de proyectos culturales que luego ofrezco al mejor postor.

La vida de fantasía de los autores puede ser perniciosa hasta cierto punto. Los viajes forman parte de mi arbitrariedad. De allí devienen las historias. El hilo conductor que me ha llevado desde Marruecos a la Península Ibérica y de vuelta un par de veces.  Escribir es un oficio para el que también hay que aprender a respirar bajo el agua. En la profundidad. Anhelo espacios para moverme a mis anchas. Me entrego a la posibilidad de una historia que pueda narrarse a partir del instinto. La pantalla del portátil es el único espacio, real y verdadero que me pertenece.

Toda escritora está obligada a generar espacios de cambio, por supervivencia o retaliación.

 

Sobre la autora.

Karim Quiroga. Poeta y cuentista galardonada. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Ha realizado estancias artísticas en España, Cuba, México y Estados Unidos.  Docente de Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Bucaramanga- UNAB. Experta en  Políticas de integración de personas inmigrantes y mediación cultural en la Universidad de Alicante. Ha realizado conferencias en la State University of New York SUNY -Oswego; UTEP – El Paso, Tx y YMCA- Tucson, Arizona, entre otras.

Contacto:

Email: karrimg@hotmail.com
http://karimquiroga.blogspot.com.co/
Bucaramanga – Colombia
Visita su página Web: https://app.emaze.com/@AOROCLTFC/stylish#my site

Breves reseñas sobre su obra literaria:

El diario de una cabra

El mundo en castellano no está preparado para una mujer que respete tan poco las fronteras entre narración y poesía.  Para llegar a su obra hay que situarse escarbando entre las novedades hasta hallarla porque suena y huele distinto.

Leer a Karim supone un riesgo altamente sugestivo para el lector; es una autora que domina las reglas del mundo que le susurra su obra.

Andrés García Londoño – Ph.D. Hispanic Studies Latin American literature and culture, University of Pennsylvania.

Marginal

“La vida de las mujeres inmigrantes que en el exilio pierden o descubren una nueva identidad y a partir de allí modifican o sustituyen su sistema de creencias o de valores. Es una novela romántica que plantea las ilusiones frustradas de una amante rebelde, insatisfecha y contemporánea”.

Paola Esteban – Vanguardia.com

Es una novela muy autobiográfica: plantea problemas realmente muy actuales, desde una perspectiva diferente. Problemas que no tienen solución, y que cada vez son más frecuentes en una sociedad como la nuestra. El lenguaje es de una pulcritud admirable. Las formas remiten a un fondo único. Los referentes literarios no existen intactos fuera de la literatura. 

Jesús G. Maestro – Universidad de Vigo.

Retrato de un amante holandés

El ««v. de la v.»»  sin que me tiemble ni el meñique:…va para la Quiroga. Escribir es esa transparencia que pareciese inocente si acaso no pareciera al mismo tiempo diabólica…iluminada…minimalista y universal… con un extraño, rarísimo poder de síntesis como el de la Quiroga se puede ser una  gran autoridad literaria; están allí todos los ingredientes……como si un buen editor ya la hubiese podado. Ese goce ingenuo de la pastoral de Beethoven, que parece que se hubiese escrito sola…en su profundidad…”

Revista El Grito – Francisco Viñuela

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